14765367144239Fuente: El Mundo

En este reportaje se habla de Canem, una entidad aragonesa formada por un equipo multidisciplinar compuesto por profesionales del mundo de la salud, la educación y el adiestramiento canino, que tiene como objetivo principal mejorar la calidad de vida de los usuarios que eligen disfrutar de la convivencia con un perro de asistencia.

Aquí se especializan los asistentes sanitarios caninos que luego se ocuparán día y noche de personas epilépticas, alérgicas, diabéticas, autistas o incapacitados físicos.

La opción de elegir raza no existe. Tampoco vale un perro cualquiera. Los alumnos son seleccionados por el carácter, inteligencia y la fuerza. Y en esto el labrador, el jack russell y el boyero de Berna parecen imbatibles. Cada uno con unas virtudes que lo hace único. El talante sumamente tranquilo del boyero y su corpulencia (llega a pesar 50 kilos) lo convierten en el enfermero ideal para niños y adolescentes con autismo. Al labrador, inteligente, le adjudican el cuidado de personas con movilidad reducida o sordera. Mientras el jack russell, más inquieto, duro y longevo (puede llegar a los 17 años), se ocupa de alertar a quienes sufren por la glucosa y a epilépticos.

Libros en la Biblioteca Universitaria sobre el uso terapéutico de animales

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